Saltar al contenido

Clase II: Sulfuros

Los sulfuros, que derivan de la combinación del azufre con varios metales o semimetales, son con frecuencia minerales muy importantes desde el punto de vista económico debido a que son las menas de elementos valiosos. A esta clase pertenecen también los arseniuros y seleniuros, los telururos, los antimoniuros y los bismuturos; todas estas sustancias, muy similares entre sí, en general son frágiles, tienen pesos específicos elevados y brillo metálico. Algunos autores distinguen los sulfuros verdaderos de las sulfosales y sostienen que los segundos —que contienen, además de azufre y metales, cantidades importantes de semimetales, entre ellos arsénico, antimonio y bismuto— constituyen un grupo diferente. En estas páginas dividiremos los sulfuros en subclases, cada una de ellas caracterizada por una determinada relación entre los metales y el azufre, para seguir de esta forma la clasificación del célebre mineralogista Hugo Strunz. 

sulfuros

Las primeras subclases de sulfuros

Los compuestos en los cuales la relación metal-azufre (o arsénico, etc.) es mayor que 1 forman parte de la primera subclase. Los minerales más importantes de la misma están formados por sulfuros de plata (acantita) o de cobre (calcocina); se tienen también especies formadas por ambos metales (la rara estromeyerita, un sulfuro de plata y cobre), o de hierro y cobre (la bornita, de un color rojizo oscuro y muy común); existe también un grupo de sulfuros de níquel, como la pentlandita y la heazlewoodita, de cierta importancia en el campo industrial.

A esta subclase pertenecen también algunos minerales auríferos bastante notables, constituidos por telururos de oro y de plata (silvanita, calaverita, petzita), así como algún arseniuro de cobre bastante raro (algodonita y domeykita) y un antimoniuro de plata (discrasita). La segunda subclase comprende compuestos con una relación metal-azufre igual a 1.

En este caso se tienen diversos grupos estructurales. Ante todo el de la esfalerita, un sulfuro de cinc, mena principal de este metal y cuyos cristales muestran la simetría propia del tetraedro, forma típica del sistema cúbico, En este grupo se incluyen minerales que poseen la misma estructura mientras que en otros aparecen algunas variantes estructurales. que derivan del tipo de la esfalerita, pero con alternancia de átomos metálicos diversos.

Entre ellos la más frecuente es la calcopirita, sulfuro de cobre y hierro que es el mineral de cobre más abundante, mientras que es rara la estannita, un sulfuro de cobre, hierro y estaño; tenemos después lea luzonita, un sulfuro de cobre y arsénico, y la estibioluzonita, en la cual el último elemento es sustituido por antimonio. 

De la tetraedrita a la covellita 

Siempre en la segunda subclase, bastante similar por estructura a la calcopirita, se encuentra el grupo de las tetraedritas, minerales bastante difundidos, que algunos consideran sulfosales.

En él se tienen términos con predominio de antimonio (tetraedrita) o de arsénico (teru característica de este grupo, de simetría cristalina tetraédrica, es la presencia de otros numerosos metales en sustitución del cobre (plata, mercurio, hierro, níquel, cinc, etcétera). Otra serie es la de la colusita, un sulfuro de cobre, también de simetria tetraédrica, que contiene además hierro, estaño y vanadio. Un sulfuro de cobre y vanadio menos común es la sulvanita, de simetría cúbica.

A los minerales con la estructura de la esfalerita corresponde otra serie de especies mis raras, con simetría hexagonal piramidal: comprende la wurtzita, una modificación cristalina del sulfuro de cinc; la gentopirita, un sulfuro de cadmio, y la enargita, un sulfuro de cobre y arsénico que se distingue por sus bellos cristales grises prismáticos. Siempre en la misma subclase, tenemos un raro grupo de sulfuros de cobre y hierro, como la cubanita, o de plata y hierro, como la argentopirita y la esternbergita. 

Más importante es la serie de la pirrotina, sulfuro de hierro hexagonal, que comprende también dos minerales no demasiado raros, la niccolita y la breithauptita, que son respectivamente un arseniuro Ni un antimoniuro de níquel-. Similar por su estructura es la millerita, un sulfuro de níquel, trigonal, con típicos cristales aciculares de color amarillo latón. 

Entre estos sulfuros existe también una serie con simetría cúbica, cuya estructura es idéntica a la de la sal común: forman parte de ella la galena, sulfuro de plomo y mineral más común de este metal, junto a otros términos más escasos: la alabandita, un sulfuro de manganeso, la clausthalita, un seleniuro de plomo, y la altaíta, un telururo de plomo. Una estructura diferente la tiene el cinabrio, un sulfuro de mercurio y el más abundante mineral de este elemento, que cristaliza en el sistema trigonal, como el cuarzo, y que a menudo se presenta en magníficos cristales rojos; una especie de un bello color azul, bastante rara, es la covellina, un sulfuro de cobre que muestra una simetría hexagonal. 

Prosiguiendo con la clasificación del grupo de los sulfuros, consideraremos ahora los minerales que presentan un contenido mayor en azufre, en los que la relación metal-azufre resulta siempre inferior a uno. En estas subclases se incluyen los sulfuros verdaderos, pero también los disulfuros, es decir las especies en las que los átomos de azufre están unidos de dos en dos; de forma análoga se comportan el arsénico (y por este motivo tenernos sulfoarseniuros y diarseniuros) y el antimonio (que da origen a sulfoantimoniuros y diantimoniuros), que con frecuencia muestran similitudes estructurales con los disulfuros. 

Numerosas series de sulfuros

En la tercera subclase, Hugo Strunz incluye la mayor parte de los minerales que definimos como sulfosales. En este grupo, al cual pertenecen especies en las que la relación metal-azufre está comprendida entre 1:1 y 1:2, se incluyen también verdaderos sulfuros, a veces muy notables, como la antimonita, el mineral más común de antimonio, que se presenta en forma de cristales con simetría rómbica. Similar por aspecto y estructura, pero menos frecuente, es el correspondiente sulfuro de bismuto, la bismutinita; mucho más raros, sin embargo, son términos como el seleniuro de bismuto guanajuatita. Con la serie de la antimonita se relaciona un interesante y magnífico oxi-sulfuro de antimonio, la kermesita, de color rojo carmín; similar es la sarabauita, un oxisulfuro de calcio y anti-monio originario de Malay-sia.

Siempre a esta misma subclase pertenecen los minerales de la serie de la linneíta, un sulfuro de cobalto de simetría cúbica, como la polidimita, el correspondiente sulfuro de níquel y la carrollita, que contiene cobre. En la cuarta subclase se incluyen los sulfuros en los que la relación metal-azufre es igual a 1:2. Muy importante es la serie de la pirita, de simetría cúbica, que constituye el sulfuro de hierro más común; a ella pertenecen otros minerales, todos claramente más raros, entre los que se puede recordar la hauerita, un disulfuro de manganeso, y la vaesita, un disulfuro de níquel.

Existen numerosos términos que contienen metales preciosos, como la esperrylita, un diarseniuro de platino, o rarezas, corno la aurostibita, un diantimoniuro de oro, la erlichmanita, un disulfuro de Osmio, y la letrita, un dísulfuro de rutenio. 

Parecidos, pero no perfectamente idénticos en su estructura v por hábito cristalino, son los minerales de la serie de la cobáltita. un sultoarseniuro de cobalto que forma bellos cristales plateados, al que corresponde gersdorttita, un sultoarseniuro de niquel, y la ullmannita. un sulfoantimoniuro de níquel. También en esta serie tenemos especies preciosas como la irarsita, un sulfoarseniuro de indio.

Disulfuros y diarseniuros 

Todavía en la cuarta subclase, a la serie de la pirita le corresponde otra en la cual los minerales tienen composición idéntica o análoga, pero simetría más baja (rómbica o incluso monoclínica); uno de los más conocidos es la marcasita, un disulfuro de hierro como la pirita. Se tienen también diarseniuros de cobalto, como la safflorita, y de níquel, como la rammelsbergita. Similar es la serie de la arsenopirita, un sulfoarseniuro de hierro con cristales prismáticos blanco grisáceos, al que pertenecen el glaucodot, con cobalto, y la gudmundita, con antimonio. 

Otro grupo rómbico próximo, es el de la lollingita, un diarseniuro de hierro. Una nueva serie comprende los disulfuros de molibdeno y de wolframio, de simetría hexagonal, que corresponden respectivamente a la molibdenita y a la tungstenita, ambos laminares y de color gris oscuro; laprimera constituye el más importan-te mineral de molibdeno, mientras que la segunda es mucho mas rara. 

Recientemente se ha descubierto también un seleniuro de molibdeno, la drysdellita. Como última subclase de los sulfuros, Hugo Strunz considera todas las especies en las que la relación metal-azufre es inferior a 1:2. Una primera serie es la de la eskutterudita, un triarseniuro de cobalto de simetría cúbica, importante mineral de este metal. Numerosos ejemplares contienen menos arsénico a causa de lagunas estructurales y, por tanto, su fórmula es parecida a la de los diarseniuros, como en el caso de la esmaltita; la cloantita es la especie con predominio de níquel.

Por último, en la misma subclase Strunz considera en particular algunos sulfuros de arsénico y de antimonio que no contienen ningún metal, entre ellos los sulfuros de arsénico rejalgar, de color rojo fuego, y oropimente, de color amarillo oro, además de otro descubierto recientemente, la wakabayashilita, que también contiene antimonio y es de color similar al oropimente, pero en agregados de cristales aciculares. Como curiosidad, citaremos la metastibnita, roja, con la misma composición que la antimonita, pero de apariencia amorfa. 

Las sulfosales

Según algunos autores, los sulfuros en los que están presentes arsénico, antimonio y bismuto, junto a diversos meta-J les, constituyen una clase aparte, la de las denominadas sulfosales. Hugo Strunz, sin embargo, denomina «sulfuros complejos» a un grupo de sulfuros que incluye sólo una parte de las sulfosales tal y como las hemos definido. En estas páginas no seguiremos la clasificación del mineralogista alemán y trataremos a las sulfosales como una verdadera subclase en la que se incluirán todos los sulfuros Complejos de arsénico, antimonio y bismuto. 

Raros y difundidos 

Entre las sulfosales, una primera serie es la de la miargirita, un sulfuro de plata y antimonio no muy común que se presenta en notables individuos monoclínicos; mucho más raras son las especies que contienen también bismuto, como la aramayoita y la schapbachite. La segunda serie comprende, sobre todo, varios minerales de estaño, que son ex-plotados industrialmente, entre ellos la teallita, con plomo, la franckeíta y la cilindrita, estas dos últimas también con hierro y antimonio.

La calcostibita es una rara sulfosal de cobre y antimonio de simetría rómbica; el equivalente de bismuto es la emplectita, con la que es dimorfa la cupro bismutinita. Como apéndice de la serie, Hugo Strunz considera otra sulfosal de cobre y bismuto, la wittichenita, y una sulfosal de hierro y antimonio, la berthierita. 

Tenemos después una serie de sulfosales argentíferas, entre ellas dos especies muy raras y con la misma fórmula química —ambas son sulfoarseniuros de plata— la smitita y la trechmanita; la pavonita contiene también plata, cobre y bismuto. Más común en las minas argentíferas es la estefanita, un sulfuro de plata y antimonio que forma cristales rombicos. Similar es el grupo de la polibasita, bastante difundido en las minas de plata, en bellos cristales grises pseudo hexagonales; el término arsenífero correspondiente, más raro, es la pearceíta, de la cual existen algunas variantes estructurales como arsenopolibasita y antimonpearceíta Una sulfosal de mercurio y antimonio es la livingstonita; la lorandita es un sulfuro de arsénico y de un elemento poco común, el talio. 

La bournonita, un sulfuro complejo de cobre, plomo y antimonio, forma magníficos cristales grises de simetría rómbica, a menudo maclados; más raro es el término arsenífero, la seligmanita, mientras que el que contiene bismuto, la aikinita, aun siendo rómbico, no tiene la misma estructura reticular que los minerales precedentes y forma individuos aciculares; está relacionado con una serie compleja de otras especies, muy similares por composición química, entre ellas la hammarita, la lindstroemita, la krupkaíta y la gladita, todas sulfuros de cobre, plomo y bismuto. 

Otra serie incluye las sulfosales de antimonio, plata y plomo: entre ellas la más importante es la andorita, poco común en bellos cris-tales rómbicos. Menos comunes son otros sulfuros con la misma composición química, como la freieslebenita, la diaforita y otros. El equivalente arsenífero de la primera es la marrita, mineral muy raro del Valle de Binn (Suiza), donde también se encuentran sulfosales que contienen plomo, talio y arsénico que se pueden incluir en esta serie, entre ellas la hutchinsonita, la hatchita y la wallisita, en las que también está presente el cobre. 

Con el plomo o con la plata 

Tenemos después un grupo simple de sulfosales que contienen plomo y arsénico, no muy raras: entre estas especies, difícilmente distinguibles a simple vista, ser’ pueden citar la sartorita, la baumhauerita, la liveingita, la ratito, la duirenovsita; todas ellas se presentan en cristales alargados, grises, no aciculares. De aspecto foliáceo es la lengenbachita, en la que están presentes también la plata y el cobre, mientras que la jordanita, pseudohexagonal, está relacionada con el término antimonífero correspondiente, la geocronita.

El otro grupo de sulfosales contiene plomo y antimonio; entre ellas se pueden recordar la zinckenita, la boulangerita y la jamesonita, con hierro, todas en cristales aciculares y bastante difundidas; más raras son laplagionita y la semsevita, en cristales tabulares «en punta de lanza», típicas de algunos yacimientos de Rumania y Bolivia; en Toscana(Italia)  se encuentra la meneghinita, una especie en la que está presente también el cobre y que con frecuencia da lugar a variedades filamentosas. 

Entre los minerales que contienen sólo plomo y bismuto, hay que citar la galenobismutita, la caizzarita, la heyrovskita-aschamalmita y la cosalita, que es el más frecuente de todos. La última serie a recordar incluye ejemplares realmente estupendos; se trata en primer lugar de dos minerales de plata trigonales, la proustita, en la cual predomina el arsénico, y la pirargirita, con predominio de antimonio: ambos están muy difundidos en las minas de plata y se denominan «platas rojas» debido a su magnífico color rojo rubí. Con la misma composición, aunque mucho más raros y pertenecientes al sistema monoclínico, son la xantoconita y la pirostilpnita.