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Anfiboles Caracteristicas y yacimientos

Algunos términos de este grupo de silicatos se sustituyen entre si, lo que da origen a numerosas series isomorfas

anfíboles y piroxenos

Los anfíboles constituyen un grupo de silicatos muy abundantes en la naturaleza, caracterizados por una química muy diversa y compleja. Su nombre deriva del griego y significa «ambiguo», en alusión a diversos efectos y composiciones que presentan. El efecto, se pasa de términos blancos, como la tremolita, ricos en magnesio, a términos casi negros, como la hornblenda, ricos en hierro, y a términos de color verde más o menos oscuro, como la actinolita, de composición intermedia.

Los anfíboles se dividen en rombicos y monoclínicos, según el sistema de cristalización. Desde d punto de vista químico, se diferencian en anfíboles ferromagnésicos, cálcicos sódicos. En estos minerales algunos elementos (hierro, magnesio y manganeso; calcio y sodio; aluminio y silicio en el tetraedro) se sustituyen perfectamente y originan, en numerosos casos, vistosos fenómenos de isomorfismo. Para los anfíboles se han propuesto diversas clasificaciones. En estas páginas no seguiremos la que se basa en la composición química, sino la que utiliza los caracteres visibles a simple vista. 

Características de los anfiboles

Los anfíboles cristalizan en los sistemas rómbico y monoclínico en prismas muy alargados, con exfoliación típica según las caras del prisma. De acuerdo con su composición química, su color varía del blanco hasta casi el negro; el brillo es vítreo y en general se trata de minerales duros y pesados. La estructura reticular está formada por una doble cadena de tetraedros, con el silicio en el centro y en los vértices cuatro átomos de oxígeno, que comparten alternativamente dos o tres vértices; las dobles cadenas se unen entre sí mediante los otros elementos presentes. 

Como ya se ha dicho, estos se pueden sustituir perfectamente en la estructura dando lugar a numerosas series isomorfas. Son asimismo característicos los grupos hidroxilos. Los anfíboles rómbicos ferromagnésicos son bastante ranas; la antofilita, en la cual se da la sustitución entre el magnesio y el hierro, torna su nombre del color marrón (antofiIlum es el fruto del clavo), mientras que la gedrita, más rica en aluminio, lo toma de la localidad francesa de Gedres. Siempre ferromagnésicas, pero monoclínicas, son la curnmingtonita y la grunerita; el nombre de la primera deriva de la localidad donde fue encontrada, curnmington (Estados Unidos), mientras que el de la segunda procede del químico francés que la analizó, L.E. Gruener. 

Los anfíboles cálcicos, además de la sustitución del magnesio y el hierro, contienen calcio; desde el punto de vista químico los más simples son los de la serie isomorfa tremolita-actinolita. La primera, magnésica, de color blanco brillante, debe su nombre a la locali-dad donde fue encontrada, Val de Tremola, cerca de San Gotardo (Suiza).; su variedad fibrosa es conocida como amianto de anfíbol. El nombre de actinolita —término más ferrífero y de color verde— deriva del griego aktis (rayo) y lithos (piedra), a causa del hábito acicular de sus cristales; entre sus variedades están la nefrita, una ,variedad de jade, y la bissolita, finamen-te fibrosa.

Las hornblendas tienen una composición más compleja. En ellas, además de la sustitución hierro-magnesio, aparece la de silicio-aluminio en el tetraedro; además, también contienen sodio. El término hornblenda deriva del alemán antiguo (significa «punta engañosa») y alude al hecho de que el mineral, encontrado en yacimientos metalíferos, no contiene metales útiles. Entre las hornblendas cabe recordar varios tipos de anfíboles, como la pargasita, que toma el nombre de la ciudad finlandesa de Pargas, en la que predomina el magnesio sobre el hierro; la edenita, así denominada por la ciudad de Edenville (Nueva York, E.U.A.), y la kaersuti-ta, de Kaersut (Groenlandia), rica en titanio, de color marrón oscuro. 

Los anfíboles sódicos contienen sodio y carecen de calcio. Entre los más importantes podemos citar la glaucofana, de color azul, al que debe su nombre, y la riebeckita, de color azul oscuro, denominada así en honor del explorador ale-mán E. Riebeck (una variedad de esta última, la crocidolita o amianto del Cabo, es fibrosa y azulada). De color verde más oscuro es la arfvedsonita, cuya denomi-nación recuerda al químico sueco A. Arfvedson. 

Origen y yacimientos de los anfiboles

Los anfíboles rómbicos son poco comunes y se encuentran en las rocas metamórficas ricas en magnesio; en particular la antofilita descubierta en Italia. Entre los anfíboles monoclínicos más raros destacan la cumming-tonita y la gruenerita, típica de rocas ígneas y metamórficas ricas en hierro y magnesio (fémicas). Los anfíboles cálcicos de la serie tremolita-actinolita, con frecuencia asociados a talco en las rocas muy ricas en hierro y magnesio (ultrafémicas), con diópsido y forsterita, en las rocas de metamorfismo de contacto, son más frecuentes. 

Las hornblendas se encuentran en rocas magmáticas intrusivas y efusivas, mientras que la pargasita es un mineral característico del metamorfismo de contacto. Los anfíboles sódicos, por último, son típicos de rocas metamórficas de baja temperatura; la crocidolita procede de Australia, República Sudafricana y Brasil. 

Aplicaciones

Los anfíboles tienen un exclusivo interés científico y coleccionista. Con excepción de la nefrita, empleada como piedra ornamental, y del amianto de anfíbol y la crocidolita, utilizados antiguamente en la fabricación de productos anti combustibles o de aislantes térmicos, pero cuyo uso ha sido prohibido debido a que las fibras inhaladas provocan graves enfermedades de pulmón.